Vasallos extranjeros: cayeron los lacayos criollos y le pueden seguir Uds., porque “Mal paga el Diablo a quien bien le sirve”.

El refranero popular es fuente inagotable de sabiduría que emana de la experiencia vivida por los abuelos, mensajes hechos refranes dirigidos a los más jóvenes, y que van quedando guardados en la memoria colectiva de los pueblos para proteger su patrimonio cultural, moral y material de la agresión de la barbarie, la ambición y la codicia como el que dice: “Mal paga el Diablo a quien bien le sirve”.
Por ello es oportuno recordarle a esos gobernantes de Estados vasallos europeos y latinoamericanos que desde la UE y la OEA hoy agreden a Venezuela por negarse su pueblo y gobierno a convertirse en lacayos como ellos, que sordos y ciegos al clamor de su pueblos y del resto del planeta no aprenden las lecciones de la historia que no perdona errores ni malas intenciones.
Que no escuchan la advertencia del reciente editorial del diario “La Jornada” en el que critica la infame acción de esos gobiernos desde la UE y la OEA atentan contra la soberanía de Venezuela y terminan advirtiendo que:
“Es preciso demandar pues, que los actores oficiales externos saquen las manos del acosado país sudamericano, depongan sus extravíos injerencistas y se atengan al Principio de No Intervención, así sea, porque en un plazo no tan largo podrían experimentar en carne propia las consecuencias indeseables de un conflicto mucho más grave y extendido que el que hoy padece Venezuela y de cuya génesis serán corresponsables”.
El ejemplo de valentía de un medio de un país donde decir la verdad y defender la justicia es un riesgo grave que puede terminar en muerte; de una prensa digna como de la UNAM y otras instituciones mexicanas y líderes progresistas como López Obrador, heredero del legado revolucionario de Lázaro Cárdenas, “islas” de dignidad” en un mar de lacayos donde abundan los serviles que se creen amigos del Imperio.
Ya lo dijo una vez John Foster Dulles: “EEEUU no tiene amigos, solo intereses”, confesando cínicamente la verdad de la secular política exterior yanqui que utiliza como “puentes” de su hegemónico proyectivo de dominación mundial a quienes, como dice el refrán: una vez que le han servido, les paga mal y los sojuzgue igual, por ser parte ellos también del mundo que sueña conquistar,
Porque, no es solo Venezuela la que está en la mira de la codicia imperial, es todo un continente, desde México en el Norte, pasando por América Central, hasta Argentina y Chile en el extremo Sur de América, en el marco de un perverso plan urdido hace 231 años.
Más viejo aun que el “Nuevo Siglo Americano”, el “Project for a New American Century” presentado en 1990 por los “Think tanks” estadounidenses a George W. Bush, “El Nerón del Siglo XXI, antecesor en la Casa Blanca, de Barack Hussein Obama, El Premio Nobel de la Paz que hizo la guerra durante los 8 años de su mandato, siguiendo la agenda establecida por ese proyecto.
Fue Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de la nación norteamericana que dijeron haber recibido de Dios a través del Destino Manifiesto, la misión de llevar la Civilización a los pueblos bárbaros del mundo, pero cuyo verdadero objetivo es la conquista del planeta, quien con su visión expansionista planificó la conquista de América Latina y el Caribe cuando todavía sus pueblos aún no se habían liberado de España.
En 1786, apenas transcurridos diez años de la independencia de EEUU de Inglaterra, ese ambicioso personaje, considerado por su patria y el resto del mundo Capitalista como “paladín de la democracia y libertad mundial, siendo embajador de su país en Francia, le escribió el 25 de enero de ese año una carta a su amigo Achibald Stuart sobres los planes expansionistas del incipiente Estado para con la Patria Grande.
“…Debemos también tener cuidado en el interés de nuestro gran continente, no pensar en presionar demasiado pronto a los españoles. Esos países no pueden estar en mejores manos. Mi temor es que estas sean demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos ganando pedazo a pedazo”.
Las mismas pretensiones de imperio conquistador como anexionista de un continente lo daría a conocer cínicamente 126 años más tarde, en 1912, el Presidente William H. Taft, reiterando esa perversa política exterior de EEUU vislumbrada por Jefferson cuando dijo:
“No está lejano el día en que 3 banderas de barras y estrellas señalen en 3 sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho como, en virtud de nuestra superioridad racial ya es nuestro moralmente”.
Su predicción se hizo pronta realidad cuando EEUU empezó a extender su dominio por la Patria Grande con intrigas y amenazas que llevaron a arrebatarle a Panamá a Colombia para construir el canal interoceánico, y a su lado la Zona del Canal, territorio yanqui, y el uso de la fuerza con sus cañoneras repletas de marines que invadieron Haití, Nicaragua, Rep. Dominicana y otros países de la región a los que impuso sanguinarios dictadores y sumisas y obedientes pseudo democracias.
A partir de la segunda mitad del siglo XX con el triunfo de la Revolución Cubana y la nicaragüense comenzó la rebelión de los pueblos de la región que habían vivido bajo su dominio, y cuando la centuria terminaba, surgió la Revolución Bolivariana incendio libertario que puso fin al dominio de EEUU a un continente que llamaba y se resiste a dejar de llamar su “patio trasero” ya que se ha propuesto recuperar su viejo feudo.
Lo venía haciendo con sus secuaces mediante el modus operandi de los “golpes parlamentarios” asestados en Paraguay, Honduras y Brasil, hasta que fracasó en Ecuador, por lo que ordenó a sus lacayos de la MUD intensificar el golpe de Estado continuado de más de 18 años que dejó centenares de muertos y miles de heridos, 125 en los últimos 4 meses, 28 quemados vivos, varios degollados en una espiral de crímenes de odio nunca antes vista en Venezuela pero que fue finalmente fue derrotada.
La frenó y derrotó el pueblo que respondiendo al llamado de Maduro quien convocó a la Constituyente, que una puesta en marcha comenzó a desmantelar el andamiaje de la más brutal y abyecta de las conspiraciones desatada por una de las organizaciones mafiosas más grandes de la historia, la Mesa de la Unidad Democrática, hoy en vías de extensión por la acción de profilaxis de la Constituyente.
Un espacio de soberanía y dignidad que se ha erigido, como acertadamente lo afirmó el jueves su presidenta Delcy Rodríguez designándolo como una instancia en contraposición al orden internacional impuesto al mundo por EEUU del que formaba parte la MUD, servil apéndice criolla del Imperio yanqui.
Fue desde allí desde donde se levantó ese tsunami de calumnias y mentiras repetidas como caja de resonancia por los medios mercenarios del Imperio que dibujaron para el mundo la falsa imagen de Estado fallido que hicieron de Venezuela, preparando el terreno la intervención militar con que Donald Trump y sus ´halcones” han amenazado a la Patria de Bolívar, una vez que vieron cómo fracasaban todos los intentos anteriores.
Y fue esa caterva de gobernantes y parlamentarios de Estados vasallos europeos agrupados en las UE y en América Latina y el Caribe en la OEA los que exigían la intervención política en Venezuela a través de la Carta Democrática mientras simultáneamente los golpistas criollos de la MUD en un servil e imperdonable acto de traición a la patria pedían y a un siguen pidiendo a gritos la invasión de los marines yanquis.
Error garrafal fue ese de amenazar a Venezuela con una intervención armada a Venezuela como lo hizo el presidente EEUU y lo solicitaron esa pandilla de apátridas criollos, porque Venezuela no está sola como ellos pensaban.
Porque los pueblos, gobiernos dignos, soberanos y honestos y organizaciones internacionales progresistas y revolucionarias del planeta han rechazado condenado una acción ilegal e ilegítima como esa ya que así lo contemplan convenios y tratados y el derecho internacional, ratificada por Benito Juárez quien dijo “Que así como en los individuos entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Ese llamado no incluye las declaraciones de los gobernantes de Estados vasallos como los de Argentina, Brasil, México, Perú y otros que se han sumado al mismo como modernos fariseos que se rasgan las vestiduras rechazando una intervención militar en Venezuela, ya que son los mismos que en la OEA y en su sucursal de Lima denunciaron al gobierno bolivariano como una dictadura y a su presidente como un dictador.
De allí que el llamado y el clamor de la inmensa mayoría del planetas, legitima y autoriza moralmente a esa muralla de solidaridad y dignidad que es la Asamblea Nacional Constituyente a abrir como ya lo ha hecho, las investigaciones orientadas a juzgar a los autores materiales e intelectuales de los crímenes de odio; del sistemático proceso de atentado contra la salud del Estado y del acto de traición a la patria, entre algunos de los delitos que esos criminales cometieron.
Y mientras la Constituyente se abre paso a través de la verdad y la justicia para poner fin definitivamente a la Impunidad que durante más de dos siglos reinó en Venezuela, la “!Clemencia criminal!” como la llamó Bolívar en el Manifiesto de Cartagena en 1813, diciendo que “a cada conspiración sucedía un perdón, al que sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar”, EEUU, se niega a asimilar su derrota moral, y prepotente y soberbio insiste en mantener abierta la opción de invadir al país.
Olvida que su papel de gendarme, juez y verdugo del planeta, que esos tiempos de intervenir militar e impunemente un país digno y soberano han pasado y si aún así se atreve a hacerlo, lo más aconsejable es que recuerde que El Libertador dijo también que:
“Que con frecuencia se ha visto a un puñado de hombres valientes vencer a imperios”.
Y en Venezuela tiene una Fuerza Armada Nacional Bolivariana, conformada por el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional Bolivarianas, que es el mismo “Ejército Venezolano Forjador de Libertades” que solo ha traspasado las fronteras patrias para liberar pueblos nunca para sojuzgarlos, como lo hacen siempre el del Imperio yanqui y los de sus vasallos de la OTAN a lo largo y ancho del mundo.
Que no lo olvide, que lo recuerde siempre Trump y sus halcones y muy especialmente los gobernantes de los Estados vasallos y los apátridas criollos, que “Mal paga el Diablo a quien bien le sirve, y que “EEUU no tiene amigos, solo intereses”.

18/08/2017 - 08:42 am