En la playa de Cancún se ahogó el sueño intervencionista de EEUU y la OEA

Mal terminaron los que desde la OEA se dieron a la maligna tarea de acabar con la Revolución Bolivariana ignorando que la defiende un pueblo que la construyó a costa de lágrimas, sudor y sangre y la solidaridad de unos pueblos hermanos con su causa que es la de ellos, lo que hizo que fracasaran quienes desde ese ministerio de colonias del Imperio pretendieron destruir ese sueño libertario hecho realidad por impulso e inspiración de Chávez y Maduro.
Fue la tarde de este miércoles, cuando cansados y maltrechos de tanto tropezar con la misma piedra, se dieron cuenta que es imposible derribarla y renunciaron a su irracional y compulsivo empeño injerencista con el que buscaban junto con una caterva de traidores y apátridas criollos que hacen vida en esa otra cueva de conspiradores que es la MUD, convertir a Venezuela en un Estado vasallo, como los de ellos.
Enfrentaron a unos gladiadores, no esclavos, como pensó el Imperio que eran de su chantaje, sino hombres libres liderados por una mujer valiente, armados con el tridente de la dignidad, la espada de la Justicia y la malla de la verdad que aprisiona a la mentira, que vencieron en la arena del Moon Palace, hotel de lujo convertido en circo romano a la manada de hienas imperiales que les lanzaban sus dentelladas de odio, ira y mentiras.
Un espectáculo que el mundo presenció asombrado, viendo cómo el más reciente intento del demencial y compulsivo afán de EEUU, el Imperio más poderoso de la historia y de los Estados vasallos, “Los 15 de la Cofradía” de la OEA, de derribar el pacífico e inédito proyecto político e ideológico de Chávez, continuado por Maduro, fue derrotado, y frustrados, junto con sus secuaces de la MUD, hoy se lamen las heridas del fracaso.
Seguro de lograrlo esta vez, Luís Alfonso de Alba Góngora, embajador mexicano, uno de los Judas que hacen vida en el foro, vendidos por un puñado de dólares al Imperio, escogió el exclusivo enclave turístico de Cancún como sede de la 47ª Asamblea general de Cancilleres, que según imaginaba su mente corroída por la miseria humana, sería el escenario de la decisión que sentenciaría la intervención en Venezuela.
El día antes de la reunión, de Alba Góngora tras mencionar una serie de otros temas, que según dijo serían parte de la agenda del encuentro, pero no lo fueron ya que se concentraron en el alcanzar el macabro objetivo que perseguían y que no lograron: una Resolución que revocara la convocatoria de la Constituyente, hecha por Maduro para ganar la paz, aislar a los violentos que buscan la intervención armada del Imperio.
“Las expectativas que tenemos en la OEA la mayoría de los Estados, dijo en un error de cálculo numérico, es que podremos coadyuvar a un proceso de negociaciones que empiece a poner una serie de temas en la mesa donde empecemos por la revocación de la convocatoria de la Constituyente, donde nuevamente hablemos de la indispensable separación de poderes, del calendario electoral, de los presos políticos, temas que tienen un impacto real en la vida de los venezolanos”.
Eran las mismas alegres pretensiones de siempre, como advierte el viejo y sabio refrán criollo: “el mismo musiú con diferente cachimbo”, pues pensaban que la canciller Delcy Rodríguez y su equipo de colaboradores serían tan ingenuos como para caer en las celadas o patrañas que preparaban antes de cada reunión de la OEA en medio de cantar de gallos, entre la media noche y la madrugada.
Con ese objetivo, el representante de Washington y su legión de lacayos imperiales llegaron a Cancún para enterrar la Revolución Bolivariana y acabar de una vez por todas con la Utopía de ese mundo posible con el que sueñan los pueblos oprimidos del planeta hecho realidad en Venezuela y acabaron viendo cómo unos pueblos dignos y soberanos sepultaban las miserias con que pensaban plagar a la Patria de Bolívar.
No podían creerlo, ¿cómo era posible que los delegados de esos países tan pobres y pequeños, -todavía se preguntan- puedan imponerse a la voluntad y decisión del imperio más poderoso de la historia y sus aliados de naciones mucho más grandes y ricas que las de ellos?
Y es que desconoce, como incondicionales que son de EEUU, que hay naciones como las de Comunidad de Estados Caribeños, que pueden ser muy pequeñas en territorio, pero habitadas por pueblos gigantes en dignidad que no aceptan chantajes de miserables como Marcos Rubio, el miembro de la “gusanera mayamera” infiltrada en el Congreso yanqui, quien les amenazó con represalias económicas si no votaban contra Venezuela, y se quedó con las ganas de verlos humillados.
Como Bolivia, Ecuador y Nicaragua, cuyos pueblos fueron asolados durante décadas por sanguinarias dictaduras y sumisas y obedientes pseudo democracias impuestas por EEUU para saquear sus ingentes recursos naturales, hasta que un día se rebelaron de la mano de líderes revolucionarios como Evo, Correa y Ortega, que les devolvieron la libertad y dignidad perdidas.
Porque, como Bolívar dijo hace 2 siglos: “Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer a imperios”.
Porque en todo el mundo sabía que el camino por el que transitaban el Imperio y su legión de lacayos cegados por el odio y la ira el Imperio y sus vasallos en su irracional empeño por derrocar a Nicolás Maduro solo podría conducirlos al fracaso y su revanchismo y deseo de venganza al abismo de una guerra, por lo para evitarla deben retomar la ruta que hace una semana les aconsejó seguir José Luís Rodríguez Zapatero.
Fue una medida sabia la recomendada a los “halcones” de Washington y a los súbditos imperiales por ex mandatario español, quien pidió a Estados Unidos y a la OEA, reflexionar sobre la actual situación e Venezuela. La estabilidad de Venezuela –les recordó- es la estabilidad de América Latina”.
El estadista, que estudia y conoce la historia, sabe que, como ocurrió hace 81 años en España, la ambición de poder del golpista Francisco Franco con apoyo de la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini, hundió a su patria en los abismos de una de las más sangrientas guerras civiles de que tenga memoria la humanidad, conflicto que dejó más de medio millón de muertos y un país en ruina económica, social y cultural.
Que en Colombia, donde en 1948 mientras el Imperio creaba la OEA y se celebraba la IX Conferencia Panamericana se desataba El Bogotazo tras la muerte de Gaitán, fin de la esperanza de justicia social que prometía aquel líder para el pueblo que para sobrevivir no tuvo otra opción que internarse en la montaña e iniciar la lucha armada en busca de libertad perdida que dejó más de 220.000 muertos y una nación destruida.
¿Eso es lo que quieren para Venezuela esos insensatos apátridas de la oposición golpista refugiados en su derruido bastión de la MUD desde donde, huérfanos del apoya de la OEA, que ahora dicen que los traicionó al no poder lograr la intervención fascista que ellos esperaban anuncian el inicio de lucha social que dicen será “pacífica”, pero todo el mundo sabe el significado que esa palabra tiene para ellos.
Que no saben lo terrible y horrorosa que es una guerra, y mucho peor aún una guerra civil, en la que se enfrentan y se matan hermanos contra hermanos, que dejan a sus hijos huérfanos y a sus madres, padres esposas y otros familiares llorando para siempre su irreparable muerte.
Significa violencia, destrucción y muerte como la que adelantan desde hace 82 días con sus marchas que los medios mercenarios llaman“ pacífica” que han dejado 80 víctimas fatales, más de mil cien heridos, algunos discapacitadas de por vida, más de mil detenidos por atentar contra la propiedad pública y privada con saqueos, incendios y daños materiales que superan los 100.000 millones de bolívares.
Entre los objetivos de esa nueva etapa conspirativa, figura el desconocimiento del gobierno y de la Asamblea Constituyente convocada por Maduro, porque saben que está llamada a terminar con su demencial violencia, pues terminará con la impunidad que hasta ahora les ha acompañado, pero que una vez aprobada la justicia se encargará de juzgar y condenar a sus promotores, ya que el pueblo ha dicho “basta”.
De allí que si aún les queda un ápice de responsabilidad y de conciencia, deberían seguir el consejo que Rodríguez Zapatero les dio a EEUU y a la OEA, que es “reflexionar sobre la situación de Venezuela, porque la estabilidad de Venezuela es la estabilidad de América Latina”.
Que lo mejor para ellos y el país es retomar el camino del diálogo convocado durante años por Maduro, en el cual él decidió participar como mediador junto con el Papa Francisco y los ex presidentes Torrijos de Panamá y Fernández de República Dominicana, en el que ellos en principio participaron, pero se retiraron por orden de su amo, porque conduce al camino de la paz y no al de la de la guerra que ellos quieren.
No tienen otra opción los que vieron ahogarse esta semana en la playa de Cancún el sueño desestabilizador e intervencionista de EEUU y la OEA, sus secuaces en la conjura con que en vano se pretende destruir la Revolución Bolivariana.
O se vuelven a sentar en la mesa de negociaciones en busca de la paz que la patria tanto requiere, o insisten como lo han venido haciendo en continuar con la aventura del golpismo, al final de la cual lo único que les espera es la cárcel, porque “Venezuela se respeta” y porque en Venezuela se acabó para siempre la impunidad que Bolívar denunció hace más de doscientos años.

23/06/2017 - 01:57 pm