Desde la OEA los miserables vuelven a agredir a Venezuela

La historia es testigo de la irreductible vocación de paz del pueblo venezolano, de su solidaridad con los pueblos hermanos que le lleva a acudir en su ayuda cuando la naturaleza los asola y de su amor por la libertad que hizo a su “ejército forjador de libertades” traspasar las fronteras de la patria, únicamente para liberar pueblos oprimidos, pero también es testigo de cómo algunos de sus gobernantes lo olvidan y con odio e ingratitud le pagan.
Una avalancha desprendida desde la OEA, “Ministerio de Colonias” de EEUU, desfasada organización creada para protegerlo con sus lacayos como fieros mastines, del Socialismo que con la URSS avanzaba por el mundo, dedicada a avalar las invasiones del imperio yanqui y los golpes de Estado que organizó, armó y financió para derrocar gobiernos y asesinar a los lideres progresistas y revolucionarios que surgieron en la región
Son los modernos Judas traidores y Caínes envidiosos, seres miserables cuyas mentes corroídas por esas y otras miserias como la codicia que los ciegan al igual que a esa caterva de apátridas criollos, los convierte en sumisos y obedientes vasallos de un imperio que pretende destruir la Revolución Bolivariana, porque se interpone y molesta como “piedra en el zapato” a sus planes de dominación de la región y del mundo entero.
De allí que se hayan unido a su amo en esa Cruzada de barbarie lanzada desde hace más de 18 años contra el inédito y pacífico proyecto político e ideológico, magna creación de Chávez, continuado por Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario tras la partida hace poco más de 4 años del eterno Comandante hacia la libertad y la gloria, desde donde guía al pueblo y al mandatario con el ejemplo de su obra y su vida.
Una conspiración tan perversa como vasta, porque incluye como un diabólico coctel, los venenos más letales, capaces de matar proyectos revolucionarios que en bien de un pueblo han sido construidos, como el de Arbenz en Guatemala y el de Allende en Chile, solo comparable a la desatada contra la Revolución de Fidel en Cuba, a quien sucedió Raúl, proceso como el de Venezuela que también ha resistido su embestida.
Una guerra de Cuarta Generación con sus componentes de guerra económica, política, diplomática, financiera y monetaria, con los medios mercenarios, soldados en la primera línea de fuego descargando día y noche, sin dar tregua ni descanso, todo su arsenal de calumnias y mentiras en las páginas de la prensa escrita y las pantallas de las televisoras nacionales e internacionales.
Poco o nada se sabía en principio sobre quien pagaba, no solo a los sicarios que matan gente en las manifestaciones “pacíficas” sino también los espacios inundados por esas informaciones y opiniones que por su extensión no se miden como se acostumbra por “centimetraje”, sino por, aunque parezca una exageración, que no lo es, se hace por “kilometraje”,
Fue un grupo de periodistas auténticos, que respetan los códigos de ética de la profesión al servicio de medios escritos y audiovisuales y agencias de noticias nacionales e internacionales, quienes sacaron a la luz esa otra parte del rostro de la miseria humana que ocultaban los dueños de los medios asalariados, al divulgar su “modus operandi” y de donde sale el dinero.
Revelaron sus investigaciones que proviene de las arcas del Imperio, que les paga por su sucio trabajo como lo hace con la legión de los Judas y
Caínes de la OEA y la horda de viejos “cachorros imperiales”, presidentes, ex mandatarios, parlamentarios europeos y latinoamericanos que transmiten como una pandemia la plaga de su envidia y su odio con las calumnias y mentiras que acusan a la Revolución Bolivariana.
Como lo harán hoy cuando vuelvan a reunirse en ese nido de víboras de donde pululan como gusanos en putrefacto pantano, los que han vuelto a sus andanzas desestabilizadoras, montando trampas y celadas intervencionistas contra Venezuela que han fracasado y frustrados aúllan como canes a la luna viendo pasar la caravana de la Revolución Bolivariana, y al Presidente-Obrero decir como El Quijote a su escudero:
“Aúllan Sancho, señal de que avanzamos”.

31/05/2017 - 11:25 am