Del genocidio de Hiroshima al terrorismo paramilitar en Paramacay

Hay crímenes de lesa humanidad como los perpetrados un 6 de agosto en Hiroshima hace 72 años y un 6 de agosto hace 2 días en Fuerte Paramacay, Valencia, que dejan, no solo en la memoria colectiva de los pueblos de los países donde cometieron, sino también en la del mundo entero, la huella de la barbarie del terrorismo fascista en su macabra trayectoria de violencia, destrucción y muerte.
Amanecía aquel 6 de agosto de 1945 en la apacible ciudad de Hiroshima, alejada del fragor de una guerra ya perdida por el Imperio del Sol naciente, cuando del cielo cayó el infierno concentrado en una bomba atómica, diabólico engendro de los laboratorios de la guerra sucia del Imperio que en instantes convirtió en cenizas más de 125.000 vidas segadas por la guadaña del terror nuclear.
Y en la madrugada de este 6 agosto mientras el pueblo celebraba la reunión de la Constituyente convocada por Maduro para hacer triunfar el amor sobre el odio, la paz sobre la violencia y la justicia sobre impunidad, la instalación militar era asaltada por una banda de delincuentes fascistas que en cuestión de minutos fueron reducidos por las FANB defensoras de la soberanía y dignidad de Venezuela.
Los fantasmas suicidas del golpismo que guardaban sepulcral silencio en las tumbas del fracaso de su golpe de Estado continuado de más de 18 años, volvieron a la vida, como bíblicos Lázaros y eufóricos, con la esperanza de volver a retomar el camino violento de las marchas, trancas y guarimbas asesinas de los últimos 126 días que dejaron igual número de muertos 28 de ellos quemados vivos.
Entre ellos, “marihuanita Guevara”, quien no enamorado, como el poeta, por lo que “fueron vapores de la fantasía/que la dan a lo inaccesible/una proximidad de cercanía/, sino por los de la droga, que le hicieron ver en el asalto al Fuerte una rebelión militar y con ella el inminente y definitivo fin de la Revolución Bolivariana, dijo:
“La crisis llegó a los cuarteles”, asegurando que se trataba de una rebelión militar y no de un mal planificado asalto de una banda de paramilitares, malandros reclutados en los bajos fondos de Barquisimeto, San Felipe y Maracaibo entre quienes figuraba un ex teniente, dirigidos por un ex capitán de la GNB desertor y prófugo que hace 3 años había intentado otra aventura golpista como esa.
El uso y abuso de la droga lo llevaron a contemplar la imagen de miles de soldados de la FANB volviendo sus armas contra el pueblo y el gobierno revolucionarios, maligno sueño que solo puede anidar en la enferma mente de un ser que debe acudir a la clínica de un psiquiatra para recibir urgente tratamiento para evitar que siga cometiendo ese grave delito que es la traición a la Patria.
Engolosinado y cegado sus fantasías, no se dio cuenta de que la FANB: -Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Guardia Naciona- es una institución, comprometida con los valores y principios de la democracia como fiel y leal defensora de la integridad y soberanía de la Patria y de la dignidad y seguridad del pueblo venezolano, ajena, al vil chantaje y a amenazas del fascismo.
Lo demostró una vez más ese día, aplastando en cuestión de minutos el cobarde y vil ataque del grupúsculo de mercenarios y ex militares desertores que traicionaron el juramento de lealtad que una vez hicieron comprometiéndose a entregar sus vidas si fuese necesario en defensa del pueblo, pero más pudo la ambición y la codicia que les llevaron a perpetrar el crimen de traición a la Patria.
La mitad de los mercenarios, contratados por un puñado de dólares enviados desde EEUU y Colombia como denunció el Presidente-Obrero Nicolás Maduro fueron capturados, dos de ellos abatidos y el resto huye perseguido por las fuerzas militares con apoyo del SEBIN, la PNB, el CICPC y demás cuerpos de seguridad del Estado que más temprano que tarde terminarán capturándolos para ser juzgados y condenados por la justicia presente en la Constituyente.
Como sucederá de ser hallados culpables con el resto de los golpistas, desde las altas figuras de la dirigencia de la MUD hasta los sicarios que en las marchas, trancas, guarimbas y barricadas asesinas, quemaron vivos, dispararon morteros y lanzaron bombas molotov que segaron las vidas de centenares de militares, policías y civiles durante la larga pesadilla de mas de 18 años que vivió el pueblo venezolano asolado por el imperio y sus vasallos.
Y será a partir de hoy martes cuando la Comisión de la Verdad y Reparación de las Víctimas de la Violencia inicie la humanitaria e histórica misión de analizar las denuncias presentadas y las que no se hicieron pero quedaron guardadas en la memoria colectiva del pueblo venezolano que reclama justicia diciendo:“Prohibido Olvidar”.

08/08/2017 - 03:09 pm