Cuba en tres poemas

Foto archivo  Gregorio Terán, AVN

Caracas, 10 Ago. AVN.- Una singular y grata manera de repasar la historia de Cuba puede ser a través de la poesía. A numerosos bardos les ha servido la isla de inspiración, y no solo a aquellos nacidos en la mayor de las Antillas.

Ahora es Cuba

Un suceso tan lejano y doloroso como el encuentro entre las culturas europea y nativoamericana fue la excusa de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, o simplemente Pablo Neruda, para escribir el poema Ahora es Cuba. Perteneciente a la obra Canto General (1950), en la parte titulada Los Conquistadores narra en versos el chileno prodigioso el saqueo al que los españoles sometieran a la isla. El exterminio de casi toda su población aborigen y la depredación de la mayor parte de sus riquezas sellaron los inicios traumatizados de la historia "civilizada" de Cuba y también la de su continente.

Ahora es Cuba

y luego fue la sangre y la ceniza.

Después quedaron las palmeras solas.

Cuba, mi amor, te amarraron al potro,

te cortaron la cara,

te apartaron las piernas de oro pálido,

te rompieron el sexo de granada,

te atravesaron con cuchillos,

te dividieron, te quemaron.

Por los valles de la dulzura

bajaron los exterminadores,

y en los altos mogotes, la cimera

de tus hijos se perdió en la niebla,

pero allí fueron alcanzados

uno a uno hasta morir,

despedazados en el tormento

sin su tierra tibia de flores

que huía bajo sus plantas.

Cuba, mi amor, qué escalofrío

te sacudió de espuma la espuma,

hasta que te hiciste pureza,

soledad, silencio, espesura,

y los huesitos de tus hijos

se disputaron los cangrejos.

Cuba dentro de un piano

Fue una década convulsa la del 30 del siglo pasado para Cuba. Lograda una independencia que lo fue solo a medias debido al "tutelaje" de Estados Unidos, los cubanos eran más víctimas que beneficiarios de la política del "Buen Vecino".

Desde 1933, el embajador estadounidense Sumner Welles instigaba contra las fuerzas progresistas de Cuba, preparó el terreno para un golpe de Estado mientras se encargaba de recordar que la intervención militar norteamericana era más que una amenaza gracias a la presencia de buques de guerra que rodeaban a la isla.

Entre tratados de reciprocidad nada recíprocos, la asignación de cuotas fijas de importación para los principales abastecedores de azúcar del mercado estadounidense y un terrible estancamiento de la economía nacional, se demostró más que nunca la dañina dependencia de Cuba de los estados del Norte.

Desapercibidas no pasaron las señales, ni siquiera para los poetas. Uno de los ilustres de la Generación del 27, Rafael Alberti, escribió entonces un poema de título musical y triste verdad.

"En 1935, indignado ante el avance imperialista yanqui", diría Alberti años después, nació:

Cuba dentro de un piano

Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero

y el humo de los barcos aún era humo de habanero.

Mulata vuelta bajera.

Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras

y un lorito al piano quería hacer de tenor.

Dime dónde está la flor que el hombre tanto venera.

Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrecto.

La Cabaña y el Príncipe sonaban por los patios del Puerto.

(Ya no brilla la Perla azul del mar de las Antillas.

Ya se apagó, se nos ha muerto).

Me encontré con la bella Trinidad.

Cuba se había perdido y ahora era verdad.

Era verdad, no era mentira.

Un cañonero huido llegó cantándolo en guajiras.

La Habana ya se perdió. Tuvo la culpa el

dinero...

Calló, cayó el cañonero.

Pero después, pero ¡ah! después...

fue cuando al SÍ lo hicieron YES.

Black and white

En la década del 20 otro poeta foráneo había notado en Cuba las desiguales realidades que para unas y otras personas reservaba la sociedad. Un acalorado y conmocionado Vladimir Maiakovski no desentrañaría nada futurista en La Habana, sino que describiría con sensible transparencia las diferencias entre blancos y negros de la capital antillana.

Muchas cosas del caribe le resultaron exóticas al escritor ruso. Con un calor "insufrible", alabando la potencia de la lluvia tropical y sin poder reconocer un aguacate, Maiakovski, no obstante, entendió a primera vista la inhumana división entre ricos y pobres, entre blancos y negros.

Inspirado su título en un whisky, cuyo destino parecía ser el contrabando desde Cuba hacia Estados Unidos, escribió Maiakovski sobre las terribles divisiones de la sociedad cubana.

Black and white

Si a La Habana

se la mira desde lejos,

es un paraíso,

un país como se debe.

Bajo las palmas,

en los lagos,

están los flamencos

en un solo pie.

Florecen colores

por todo El Vedado.

En La Habana

todo está dividido:

a los blancos,

dólares;

a los negros,

nada.

Por eso,

Willie

está con el cepillo en la puerta,

en la puerta

de Henry Kley and Broock Limited.

Willie,

en su vida

limpió mucho polvo,

todo un bosque.

Por eso,

Willie

tiene ya poco pelo,

por eso,

Willie

tiene el vientre hundido.

Muy pocas son sus alegrías.

Seis horas para el sueño,

y listo.

Si no,

el inspector de impuestos del puerto

le quita una moneda al pobre negro.

¿Acaso se pueden salvar de esta mugre?

Únicamente si caminaran con la cabeza

juntarían más barro.

Los pelos son mil

y los pies,

sólo dos.

Aquella vez,

pasaba

por la vistosa calle Prado.

Suena y se enciende

el jazz.

Parece,

de veras,

que es un paraíso

La Habana.

Pero el cerebro de Willie

tiene poca siembra,

pocas circunvoluciones.

Lo único que aprendió Willie,

más firme que las piedras del monumento a Maceo, es:

«El blanco

como piña madura,

el negro,

piña podrida.

El blanco

hace trabajo blanco.

El negro,

trabajo negro.»

Pocos problemas a Willie

le metieron en la cabeza,

pero uno de ellos

era el más grave de todos.

Y cuando este problema

empezó a horadar la mente de Willie,

el cepillo

caía de sus manos.

Y como a propósito,

en un momento así,

se acercó hacia él

el rey de los cigarros,

Henry Kley.

Llegó más blanco

que una nube.

el más solemne de los reyes

el rey del azúcar blanco.

El negro

se acercó a la mole blanca y le dijo:

«I beg your pardon, mister Bregg:

¿Por qué el azúcar

blanco-blanco

lo debe hacer

el negro-negro?

El cigarro negro

no le queda bien a usted

Le quedaría mejor

a un negro

de piel negra.

Y si usted

gusta del café con azúcar,

haga el favor

de prepararlo solo.»

La pregunta tiene sus consecuencias.

El rey,

de blanco se vuelve amarillo.

Se da vuelta el rey

y de un golpe

le arrojó los guantes.

Florecían alrededor

los prodigios de la botánica.

Los plátanos

tejían su verde red.

Se limpió el negro,

en sus pantalones blancos,

las manos

y la sangre de la nariz.

Rezongó el negro,

con ojos de fuego,

levantó el cepillo,

con una mano,

y se fue.

¿De dónde podía saber el negro

que con esa pregunta

debía dirigirse a la lejana ciudad de Moscú?

10/08/2017 - 02:47 pm