Canadá, ilegítimo sancionador y vil envenenador de pueblos

Caracas, 26 Sep. AVN.- Así como hay aves que imitan el hablar del ser humano, hay Estados que imitan a otros, como lo hizo Canadá el sábado imitando a Estados Unidos (EEUU), su amo, y al resto de esa legión de Estados vasallos latinoamericanos y europeos que han aplicado sanciones contra el Gobierno Bolivariano de Venezuela por supuestamente violar los derechos humanos cuando son ellos los que, a diario, los violan flagrantemente
Lo hace de la forma más cruel como primera potencia mundial minera, con decenas de empresas que explotan la riqueza de oro, plata y otros metales y minerales, envenenando con químicos letales que arrojan a selvas, lagos y ríos a los pueblos originarios canadienses en sus tierras ancestrales y a miles de habitantes de pueblos del Caribe, América Latina y otras regiones del planeta.
Una muerte silenciosa es la que siega esas vidas que se extinguen lentamente a pesar de los reclamos de los cacique y de los pueblos y gobiernos donde operan esas mineras ante la indolencia del Gobierno canadiense que se hace el ciego, sordo y mudo, ya que de ponerle fin dejaría de percibir los cuantiosos ingresos que por impuesto recibe de las transnacionales canadienses.
¿O será que las protestas no están dirigidas a quien realmente concierne atenderlas y buscarle la solución que con tanto derecho y razón exigen quienes las hacen?
Y es que -según explica la enciclopedia virtual Wikipedia- “la monarquía canadiense es un sistema de monarquía parlamentaria, del cual los monarcas de sucesión hereditaria británicos son los soberanos de Canadá, por lo cual tienen actualmente a la Reina Isabel II como su monarca y jefa de Estado”.
Mentalidad propia de gobernantes de esas colonias de antaño, que dóciles obedecían a su amo, aunque Canadá lo hace rindiendo culto de manera simbólica a una soberana extranjera.
¡Extraña forma de soberanía, esa!, como lo es de cruel la manera inhumana con que las mineras canadienses asesinaron y siguen asesinando a los aborígenes del país y a los pueblos extranjeros donde operan.
Quien lea El Ocultado de la Historia, libro que narra el genocidio perpetrado por las mineras contra los aborígenes de Canadá en complicidad con el Gobierno, quedará horrorizado por el martirio sufrido por ese pueblo, crimen hasta el día de hoy impune, que se oculto al mundo hasta la publicación de esa obra que puso al desnudo ese acto de exterminio, “solución final” al mejor estilo hitleriano.
Genocidio que se sigue cometiendo y que desde Canadá pasó a América Latina, el Caribe y otros países del planeta, donde a diario perecen cientos de seres humanos, víctimas del veneno que sale de las minas explotadas por esas empresas que callan con balas las voces que protestan y que se ahogan sin que nadie pueda rescatarlas del silencio.
De un silencio cómplice, que permite que quienes mueren se llevan a la tumba sus denuncias, que fueron escuchadas sólo por algunos defensores de la vida humana, y sus derechos, que desde organizaciones con escasos recursos, en medio de riesgos y peligros, denuncian los crímenes de las mineras que cuentan con sicarios pagados para callar a quienes osen denunciarlas.
“El rastro de las mineras canadienses en América Latina” es un reportaje de la organización no gubernamental Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (Ocmal) que, entre otras denuncias, dice que “la extracción de minerales por parte de poderes externos a la región es algo que siempre ha estado presente en América Latina”. Hoy en día, un gran origen de explotación minera en la región son las mineras canadienses”.
“En América Latina existen muchos conflictos por la resistencia de las comunidades a modelos de minería que afectan el medio ambiente y vulneran los derechos humanos”.
“De estos, 39 están en Perú, 37 en Chile, 37 en México, 27 en Argentina y 20 en Brasil”.
En Perú, la Defensoría del Pueblo registraba, en septiembre de 2013, 107 conflictos sociales activos en el sector de la minería, de un total de 148 conflictos socioambientales. En todos esos países operan empresas mineras canadienses. Entre 50 y 70 % de la actividad minera en América Latina está a cargo de mineras canadienses.
En otro trabajo similar, el Ocmal destaca que la expansión internacional de las mineras canadienses era uno de los pilares de la política exterior del Gobierno conservador de Stephen Harper. Esas empresas cuentan con el respaldo decidido de Otawa, mientras aprovechan las brechas legales de los países latinoamericanos para incrementar sus ganancias.
“Como señala el Informe DPLF, las autoridades canadienses conocen los problemas, pero continúan ofreciendo apoyo político, legal y financiero a compañías que cometen o toleran violaciones de los derechos humanos”.
“El Gobierno de Canadá no investiga ni hace que las poderosas empresas mineras de su país respondan por las violaciones de los derechos humanos que cometen en América Latina”, denunciaron activistas ante la Comisión Interamericana de derechos humanos”.
Un artículo de Leonora Chapman, escrito en julio de 2015 para el grupo Construction Information Network, señala que “la reputación de Canadá como líder mundial de derechos humanos ha recibido un duro golpe”.
“Un estudio de diez años realizado por la ONU concluye que Canadá no sólo está fallando en cumplir con las metas y obligaciones internacionales sino que está retrocediendo cada vez más”.
Entonces, ¿con qué autoridad moral, si no tiene ninguna, el Gobierno canadiense se atreve a sancionar al Gobierno venezolano?, donde la Revolución Bolivariana, proyecto político e ideológico de Hugo Chávez continuado por Nicolás Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario avanza contra viento y marea en cumplimiento de la misión que le trazó el eterno y supremo comandante: otorgar el mayor grado de felicidad al pueblo.
Una tarea que el Presidente-obrero está cumpliendo a pesar del demencial accionar del imperio y sus lacayos europeos y latinoamericanos y del Gobierno canadiense que, como las aves que imitan el hablar de los humanos, imitan a su amo, sancionando al Gobierno Bolivariano mientras como canes aúllan a la luna, al paso de la triunfal caravana de la Revolución Bolivariana.

26/09/2017 - 08:36 am